Se da muy especialmente en niños y niñas con problemas de:

  • Aprendizaje (Falta de concentración, imposibilidad de prestar atención de forma continuada)
  • Dislexia
  • Ronquidos
  • Rechinar los dientes
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de espalda
  • Dolor de tripa
  • Intranquilidad
  • Cansancio
  • Caídas frecuentes

La boca esconde una gran red de sensores que a través del Sistema Nervioso enlaza con los diferentes centros de nuestros sentidos, convirtiéndose en una pieza clave cuando se producen alteraciones que dan origen a diferentes manifestaciones clínicas.

Mediante un amplio cuestionario y una posterior exploración realizando diferentes test, podemos llegar al diagnóstico de que la información que se recoge a través de nuestros sentidos (ojos, oídos, piel, olfato..) no llega de forma coherente a nuestro cerebro produciendo síntomas muy diversos (caídas frecuentes, dislexia, trastornos del sueño…). Decimos que hay un desequilibrio de la sensorialidad y más concretamente de la propiocepción.

El buen funcionamiento de la propiocepción es responsable de que sepamos que no podemos andar de la misma forma sobre cemento que sobre hielo para no terminar con una pierna rota. Es el top de la sensorialidad, y además la tenemos tan integrada para nuestra supervivencia que no la tenemos registrada de forma consciente.

Al ser la boca un enclave importante desde el punto de vista de la sensorialidad, podemos actuar desde ella para equilibrar el sistema mejorando la coordinación, y por tanto consiguiendo la desaparición de los síntomas.

En muchas ocasiones, al estar implicados varios sentidos, colaboramos con otros especialistas especializados, tales como optometristas y fisioterapeutas.

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