Algunas personas se preguntan cómo he llegado a especializarme en el Tatuaje de Areolas.

Como ginecólogo he visto multitud de cirugías de cáncer de mamá y reconstrucciones. El método hasta ahora más común, ha sido la reconstrucción del pezón con con injertos de piel de otras zonas de la mujer. Tiene el inconveniente de que, en la cicatrización, acaba despareciendo el pezón en forma y color.

Otra opción sería la micropigmentación, que lamentablemente presenta dos inconvenientes principales: en primer lugar, no es permanente; en segundo, los colores se desvirtúan. Por tanto, habrá de ser necesario realizarse retoques cada cierto tiempo.

El tatuaje presenta la gran ventaja de ser permanente, pudiendo la mujer realizarlo una sola vez, y olvidarse de ello. En verdad, se trata de una simulación , el tatuaje no es un pezón perfecto, pero el ojo lo rellena. Se tatúan los dos pezones, ya que con la edad, la areola pierde color.

Además de haber realizado un curso de tatuaje general (también para tatuar cicatrices), realicé un curso especialista en areolas. Todos los detalles son importante: el tatuaje ha de efectuarse a la perfección, porque hay belleza en la armonía, en que las cosas encajen. Ver la expresión de emoción de la mujer una vez finalizado el trabajo, me reporta la mayor satisfacción.

Cuando realicé el curso de especialización, escuché la historia de los cuencos de cerámica de Japón, y como al reconstruirse con polvo de oro, forman una nueva pieza, si cabe más valiosa que la anterior. Me gusta pensar que, con mi intervención, ayudo a que esas mujeres no piensen que han perdido valor. Siempre han sido valiosas, sólo que a algunas, les resulta más difícil enfrentarse a un espejo, a las relaciones, o a la sociedad.

Como médico especialista en ginecología, he visto múltiples casos y acompañado a las mujeres desde la notificación de la enfermedad, hasta los controles rutinarios cuando ha pasado lo más difícil del proceso.

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